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03/01/2022

AMULETOS JAPONESES

Con la llegada del Año Nuevo, los japoneses acuden en masa a templos y santuarios en los primeros días del año. Es lo que se conoce como hatsumode, la primera visita al templo o santuario del Año Nuevo.
Durante esta primera visita, lo típico es que los japoneses devuelvan sus amuletos antiguos y adquieran otros nuevos, que les protegerán en el año que entra. Porque los amuletos forman parte del día a día de la sociedad y la espiritualidad japonesa y, además, son una fuente de financiación importante para templos y santuarios.
A continuación, te contamos algunos de los amuletos más populares en Japón.

Omamori

Amuletos populares hay muchos, pero de entre todos ellos destaca, sin duda, el omamori, una especie de colgante de tela cuyo objetivo principal es el de proteger y traer la buena fortuna. De hecho, su nombre proviene del verbo mamoru que significa proteger, cuidar o defender. Existen varios tipos de omamori, desde los generales que sirven para tener buena suerte en cualquier tipo de situación, a los específicos que cuidan de la salud, ayudan en el amor o a aprobar exámenes, cuidan del embarazo y parto o protegen a los conductores, entre otros.
Por su tamaño y precio, son el regalo perfecto para traer en la maleta a la vuelta de un viaje por Japón.
        Imagen de amuletos japoneses

Ema

Una visita al templo o santuario en Año Nuevo no está completa sin ofrecer a los dioses un ema.
Los ema son tablillas de madera en las que se escriben deseos y luego se cuelgan en los santuarios para ser escuchados por las deidades.
Los diseños de estas tablillas varían según el santuario, por lo que muchos turistas se las llevan de vuelta a sus países, como recuerdo de la visita, sin dejarlas colgadas en el santuario.
Asimismo, en Año Nuevo es típico que los santuarios vendan las hamaya, una especie de flecha para “destruir los demonios” que vienen decoradas con un omamori y una tablilla ema del santuario.

Maneki-neko

El llamado “gatito de la suerte” es, posiblemente, uno de los amuletos japoneses más conocidos fuera de Japón (aunque muchos crean que es de origen chino).
Se trata de un gatito blanco con una de sus patas, normalmente la izquierda, levantada a la altura de la oreja y con la palma hacia delante, como llamándonos o invitándonos a entrar. En la otra mano sostiene una moneda de la fortuna y del cuello le cuelga un pequeño cascabel, que ahuyenta los malos espíritus.
El templo Gotokuji en Tokio está dedicado en exclusiva a este gatito de la suerte. No es extraño, pues, que a comienzos de año las ofrendas se multipliquen en sus instalaciones.
        Imagen de amuletos japoneses

Daruma

Otro popular amuleto en Año Nuevo es el daruma. Se trata de un muñeco rojo, con cara masculina que no tiene ojos, sólo dos círculos blancos. Además, tampoco tiene ni brazos ni pies, por lo que, gracias a su forma se balancea pero nunca se cae, representando así la perseverancia y el esfuerzo.
El daruma es un amuleto que ayuda a conseguir los objetivos, esos propósitos del Año Nuevo que todos nos hacemos. La idea es que, al decidir un objetivo, le pintes un ojo al daruma, que te observará en tu esfuerzo hasta conseguir dicho objetivo, momento en el que podrás pintarle elsegundo ojo.
        Imagen de amuletos japoneses

Omikuji

Finalmente, en esa primera visita al templo y santuario en el Año Nuevo también es muy popular consultar la fortuna leyendo un omikuji.
Los omikuji son unos pequeños papeles que predicen tu fortuna y adivinan tu futuro.
Normalmente vienen doblados o enrollados, para generar emoción y expectativa a la hora de saber qué te deparará el destino. Al abrirlos, verás la predicción general de tu fortuna y luego, en letras más pequeñas, predicciones concretas de aspectos específicos como el amor, los estudios o el trabajo.
En caso de que salga una predicción mala, es habitual anudar el omikuji en zonas habilitadas en templos y santuarios para que los dioses se lleven la mala fortuna.
Pero hay muchos más amuletos que se adquieren en Año Nuevo para tener fortuna y protección en el año que entra. Un ejemplo es el ofuda, una protección específica para el hogar, o el rastrillo kumade, que se comienza a vender cada noviembre en los mercadillos Tori no Ichi.
Asimismo, también en Año Nuevo son populares las peregrinaciones de los siete dioses de la buena fortuna o Shichifukujin. Durante los primeros días del año, los japoneses visitan los templos y santuarios dedicados a estas siete deidades para conseguir su protección y fortuna en el año que entra.
Este post es fruto de la colaboración con el blog de cultura japonesa Japonismo Texto y fotos: © Luis Rodríguez y Laura Tomás.