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26 /04 / 2011

ASÍ BAILAMOS, ASÍ SOMOS

La forma en que una persona se mueve al son de la música revela algunos rasgos de su personalidad. Además, determinados pasos pueden hacer al hombre especialmente atractivo para la mujer y viceversa. “Dime cómo bailas y te diremos si eres una persona extrovertida, neurótica o simpática, y también si puedes resultarle atractivo a las personas del sexo opuesto”. Este podría ser el resumen de las conclusiones de dos recientes investigaciones, que desvelan que esta actividad, el baile, puede reflejar distintos aspectos de la forma de ser, pensar y actuar de un individuo.
También se han desvelado algunos de los efectos terapéuticos del baile. Por ejemplo, se sabe que danzar puede ayudar a mejorar el estado de los niños con hiperactividad o con tendencias autodestructivas y depresivas, y también a prevenir las enfermedades cardíacas y a mejorar la psicomotricidad en la gente mayor, además de combatir el sobrepeso. No obstante se ignoraba que el baile pudiera ser un indicador de la personalidad o incluso del grado de atracción sexual de quien mueve su anatomía al ritmo de un tango, un vals, una bachata o cualquier otra melodía que invite a “mover el esqueleto”.
Un equipo de investigadores, de la Universidad de Jyvaskyla, en Finlandia, dirigidos por el doctor Geoff Luck, han estudiado los movimientos de baile de 60 voluntarios seleccionados entre 900 personas sin formación académica de danza. Los participantes en el estudio habían sido sometidos antes a un test de personalidad, que había revelado quiénes eran extrovertidos o tímidos y cuáles tenían facetas neuróticas. Los expertos fineses solicitaron a los voluntarios que bailaran de forma espontánea, “haciendo lo que les pedía el cuerpo”, una treintena de piezas musicales de diferentes estilos: rock, tecno, latino, jazz, funk y pop.
Gestos y sincronización Para descubrir si el carácter de cada participante era desvelado a través de sus movimientos de baile, los científicos utilizaron una avanzada tecnología de captura de imágenes en movimiento y cálculo mediante computadoras, que registró distintos parámetros del baile como los gestos y la sincronización de movimientos.
Según el doctor Geoff Luck, se comprobó que “la música provoca fuertes emociones en la gente que se pueden expresar a través de sus movimientos corporales”. La investigación de la Universidad de Jyvaskyla, a 270 kilómetros de Helsinki, encontró que los bailarines extrovertidos no se quedan en un único lugar, sino que se desplazan por la mayor parte de la pista de baile y realizan movimientos exagerados y enérgicos con los brazos y la cabeza. Por su parte, los danzarines neuróticos tienden a mover sus manos y sus pies de forma brusca y breve, en tanto que los más simpáticos y agradables emplean estilos más suaves, balanceando sus manos de un lado a otro, y los individuos de mente más abierta realizan movimientos rítmicos hacia arriba y abajo. Otro trabajo, esta vez de investigadores de la Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, ha analizado los movimientos de los varones mientras bailan, sobre todo aquellos que les parecen más atractivos a las mujeres, con resultados sorprendentes. Los expertos británicos solicitaron a varios jóvenes que bailasen siguiendo el sonido de tambores de fondo mientras eran grabados desde distintos ángulos mediante doce cámaras de video. Después, procesaron mediante un ordenador las imágenes captadas, identificaron el tipo de movimientos que realizaba más a menudo cada joven, y “cruzaron” la información obtenida con los datos sobre las preferencias femeninas y en qué movimientos se fijan ellas al valorar el desempeño masculino en la pista de baile. Según el doctor Nick Neave, un psicólogo evolucionista coautor del estudio publicado en la revista “Royal Society Journal Biology Letters”, "creíamos que las piernas y los hombros son realmente importantes, pero le supera en importancia la gesticulación con las manos, que es muy expresiva y da un grado de atracción muy importante entre las representantes del género femenino”. “Hemos comprobado que las mujeres se fijan más y consideran más atractivo al varón que mueve mejor el torso, el cuello o la cabeza cuando baila, y no tanto en la rapidez de los movimientos o en su variabilidad", concluye Neave.