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01/04/2020

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN DIARIA

Aprende a centrar tu mente dejando fuera pensamientos, emociones y sensaciones.

  

  
    Imagen sobre meditación y relax
“En cierta ocasión, una anciana, fue a ver a Buda para preguntarle cómo meditar. Él le aconsejó que cada vez que sacara agua del pozo permaneciera atenta a todos y cada uno de los movimientos de sus manos. Sabía que así alcanzaría el estado de calma vigilante y espaciosa que es la meditación”. El libro tibetano de la vida y la muerte. Sogyal Rimpoché (Ed. Urano).
Antes de empezar a meditar es importante conocer el significado de dos palabras en sánscrito: sámata y vipasana. Sámata, significa calma mental, que sería un primer paso en el estado meditativo. Vipasana, que significa visión clara que conduce a una transformación mental, y correspondería a un segundo paso o un paso más elevado en este camino.
Los debutantes en la meditación han de aprender sámata, es decir, a aquietar la mente. Para ello, lo primero es encontrar un lugar en silencio, en el que no haya distracciones. La postura indicada para meditar tiene una premisa fundamental: mantener la columna recta, la cabeza erguida y la barbilla apuntando ligeramente al pecho (para mantener así la cabeza en línea con la columna). Esta postura se puede adoptar sentado en una silla, apoyando los pies en el suelo (creando un ángulo recto con las rodillas), sentado en el suelo con las piernas cruzadas o utilizando bancos de meditación. Se recomienda no apoyar la espalda para, de este modo, conseguir estar presente y no dormirse.

  

  
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Una vez adoptada la postura, se aconseja entrecerrar o cerrar los ojos para favorecer la concentración. En este momento empieza ya la meditación, que consiste en observar nuestra mente, nuestro interior, dejar que pasen los pensamientos sin aferrarse a ninguno, dejar que pasen las emociones como si fueran nubes en el cielo y observar las sensaciones corporales (incluso las molestias propias de mantener una postura) sin hacer movimientos. Un recurso muy bueno para conseguirlo es centrarse en la respiración, en tomar y soltar el aire, contando, por ejemplo, las inspiraciones.
Las primeras veces que se medita a penas se pueden aguantar 3 o 5 minutos, pero con la práctica ese tiempo se puede ir prolongando de forma natural.
Las personas que meditan con frecuencia tienen menor riesgo de sufrir estrés, ansiedad e, incluso, depresión. Meditar favorece la relajación, aumenta los niveles de energía y ayuda a subir la autoestima. Algunos estudios sostienen que meditar también mejora el control de la tensión y contribuye a fortalecer el sistema inmunológico.