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07 /03 / 2018

BIENVENIDOS A LA COLMADA

Malasaña cuenta con un nuevo templo de peregrinación entre sus locales míticos, y esta vez no se trata de una sala de baile. La propuesta de Carlos Dorrego, Lucía Fernández y Alejandro Abades casa perfectamente con la filosofía del legendario barrio.
Se trata de un lugar cómodo con productos de buena calidad y mejor ambiente. A caballo entre una tienda y un bar, esta propuesta se podría entender como una extensión natural del negocio de Alejandro, La Vieja Castilla, una tienda de productos de diferente índole donde mucha gente le preguntaba si podía probar las cosas antes de llevárselas a casa o si se las podían tomar allí.
Y es eso exactamente lo que es La Colmada, una tienda donde comer o un bar donde llevarte el producto que te ha gustado a casa.
La reforma de su local, la antigua Tetería de la Abuela, ha sido muy leve, manteniendo los dos espacios que ya existían, aunque con un aire más luminoso. La habitación de la entrada está pintada de azul, recordando a los productos del mar, y la continuación es de tonos verdes.
También han montado una especie de comedor, el patio, en el que se puede disfrutar de cierta tranquilidad. El magnífico suelo de baldosa hidráulica sigue intacto, mientras que la barra ha sido sustituida por una con mucho más empaque en mármol blanco de Macael.
La Colmada es tienda de ultramarinos gourmet y es bar de barrio. Un todo en uno que ya se ha metido a muchos en el bolsillo que va como anillo al dedo al espíritu malasañero.
Si de algo puede presumir La Colmada -además del intenso colorido de su interiorismo- es de rescatar viejas costumbres: la de comprar en el bar -conservas gourmet, embutidos y chacinas seleccionadas, quesos y por supuesto vinos- imprescindible pedir vermut para tomar en barra.