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22/07/2020

ENTRELAZANDO TRADICIÓN MEDITERRÁNEA Y MODERNIDAD

El complejo y delicado arte del trenzado en piel: una artesanía muy nuestra.

  

  
    Imagen del entrelazado de Lotusse
El Mediterráneo es un relato lleno de sensaciones, es un verano bañado en cálida luz solar, con olor a mar y atardeceres de calma. Un ambiente en el que lo sencillo adquiere carácter esencial, donde las robustas sillas de mimbre, los cestos de frutas y verduras frescas o los sombreros trenzados adquieren un protagonismo especial. Objetos en armonía con el entorno que hacen de lo humilde una fortaleza y cuya cuidadosa elaboración hace que se conviertan en la inspiración de la artesanía de la zona. Las técnicas utilizadas son clave y entre ellas destaca el trenzado, que hace de la piel una obra de arte, adoptado por familias enteras y transmitido de generación en generación.

El arte de la flexibilidad y la resistencia

El trenzado ha permitido dotar de un nuevo sentido a los productos confeccionados con piel, al hacer visible el trabajo manual, el valor de la paciencia, la utilidad del detalle que se traduce en una inusitada resistencia y flexibilidad. Aunque se aplica a múltiples elaboraciones, cuando adopta la forma de zapato su articulación permite al pie caminar desnudo, conectándole con la tierra y permitiendo que la luz y la brisa puedan acompañarle. Una agradable sensación de protección y a la vez de conexión con el entorno que lo convierte en el calzado del verano.
Este trabajo tan mediterráneo surgió con fuerza en la posguerra y ha perdurado a lo largo de los años, resistiendo incluso los constantes cambios del mundo de la moda. Una reacción frente a la producción en serie y la automatización de los procesos que recibe ahora un nuevo aprecio por lo que se ha venido a denominar slow fashion, una corriente que aboga por conectar con el entorno, con su historia. Algo que únicamente se puede conseguir si los productos y objetos que nos rodean tienen algo que contar, como es el caso que nos ocupa.

Una técnica de maestros

La firma española Lottusse entiende a la perfección esta técnica y la lleva a cabo sin prisa, con el mismo mimo y atención que cuando empezó hace más de un siglo. Lo aplica de diferentes maneras y grados de complejidad a multitud de creaciones, ya sea calzado o bolsos. Mediante el trenzado directo sobre la horma o cubriendo mantos a los que después dar forma; también a partir de tiras o a través de una piel perforada. Con el trenzado todo es posible, pero destaca en calzado complementada con el método touché, el cual tiñe de diferentes colores las trenzas de piel de cabra y vacuno, y el anudado del icónico bolso NoodBag, a partir de la unión de hasta 3.400 flores elaboradas durante seis días seguidos y unidas en un rítmico juego visual. El trenzado aporta a todas estas piezas una personalidad única, reflejo de las almas de esos hombres y mujeres artesanos que han dejado sus horas de trabajo impregnadas para siempre en la piel.
El trenzado es herencia de Lottusse, pero también es de nuestra niñez, nuestra familia y cultura mediterránea. Una tradición, una técnica y unos productos que sirven de nexo de unión entre el pasado, presente y futuro porque han sido diseñadas para acompañarnos en nuestra vida para recorrer el camino junto a nosotros.

  

  
    Imagen del entrelazado de Lotusse