Georgia O’Keeffe en el Thyssen Bornemisza hero asset

10/05/2021

GEORGIA O’KEEFFE EN EL THYSSEN-BORNEMISZA

El museo exhibe 90 obras de la reconocida artista, considerada una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX.
        Imagen de cuadro de Georgia O’Keeffe
Georgia O’Keeffe es una de las pocas mujeres artistas asociadas a las corrientes artísticas de vanguardia de la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Desde que, en la temprana fecha de 1916, deslumbrara a los círculos artísticos de su país con unas audaces obras abstractas y se encumbrara como una pionera de la no figuración, Georgia se convirtió en una de las principales figuras de la modernidad estadounidense. La exposición sobre Georgia O’Keeffe del Thyssen-Bornemisza (del 20 de abril al 8 de agosto de 2021), comienza con algunas de esas obras que tanto sorprendieron en el Nueva York de finales de la década de 1910 y continúa con un recorrido completo por toda su trayectoria. La disposición cronológica de los cuadros se suma a su presentación temática, lo que permite seguir los hitos más destacados de su carrera y, al mismo tiempo, mostrar la evolución de sus principales preocupaciones artísticas.

Entre la figuración y la abstracción

A través de las salas se descubre así a una artista cuyo lenguaje osciló siempre entre figuración y abstracción. Sus primeros paisajes de Texas o de Lake George muestran su interés siempre latente de captar la naturaleza y sus ciclos vitales, así como su deseo de crear una composición en la que los elementos formales - el color y la forma - fueran los auténticos protagonistas. A ellos se une una importante selección de sus famosas pinturas de flores de gran formato, que se exponen junto a los lienzos que dedicó a pintar hojas, conchas o huesos. Un capítulo especial está dedicado a las vistas de Nueva York para, a continuación, dar paso al cambio que se produjo en su arte y su vida cuando, a finales de la década de 1920, realizó su particular conquista del Oeste. Fascinada por los paisajes y la mezcla de culturas de Nuevo México, convirtió este remoto estado en el tema principal de sus pinturas y en su hogar definitivo desde finales de los años 1940. A comienzos de la década siguiente, dos visitas a España fueron el desencadenante de numerosos viajes internacionales e inspiraron nuevas obras. Para terminar, la última sala muestra algunos de los objetos que se conservan de su taller, prestados para la ocasión, que permiten reconstruir su método creativo.

La artista viajera

La exposición en Madrid, comisariada por Marta Ruiz del Árbol, conservadora del Área de Pintura Moderna del Museo, pretende reivindicar a Georgia O’Keeffe como una artista viajera. Una pintora para la que el viaje es, además de propiciador de nuevos temas, parte fundamental de su proceso creativo.
Su infinita curiosidad y el interés por lo desconocido está en el origen de toda su creación. A lo largo de su extensa vida - murió con 98 años - nunca dejó de viajar, por Estados Unidos primero y por todos los continentes en el último tercio de su vida. La visita a la exposición permite rememorar la atracción que sintió por los múltiples lugares que visitó. En primer lugar, Estados Unidos, descubriendo de su mano la belleza e inmensidad del paisaje norteamericano, desde las planicies y cañones de Texas a los paisajes urbanos en los que captó la rápida transformación de Manhattan en la ciudad de los rascacielos. Sus obras permiten también contemplar las famosas tormentas del lago George, en el estado de Nueva York, o las espectaculares formaciones geológicas del Sudoeste americano. Por último, nos introducimos en la fascinación que sintió al viajar en avión en unas pinturas en las que captó a vista de pájaro los surcos de los ríos. Todo ello con un lenguaje genuinamente propio que a veces remite con exactitud a la realidad visible, mientras que en otras ocasiones parece alejarse del objeto de inspiración para convertirse en una armoniosa combinación abstracta de formas y colores.
        Imagen de cuadro de Georgia O’Keeffe