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21 /12 / 2018

ICE WATCH

De unos días a esta parte, merodear por los aldeaños de la londinense Tate Modern ya no es lo mismo. La culpa la tiene el artista danés-islandés Olafur Eliasson y los 30 bloques de hielo glacial que el artista ha extraído de las aguas que rodean a Groenlandia para colocarlos en espacios públicos de la capital británica, donde se dejarán derretir.
Esta inesperada intervención artística tiene que ver con Ice Watch. Se trata de una instalación temporal destinada a servir como recordatorio visual del impacto del cambio climático en el medio ambiente.
Los trozos de hielo en cuestión se encuentran dispersos en dos lugares. 24 de ellos están en una arboleda circular fuera de Tate Modern y seis adicionales están situados fuera de la sede de Bloomberg en la Ciudad de Londres.
El artista Olafur Eliasson en colaboración con el geólogo Minik Rosing extrajeron estas majestuosas del fiordo de Nuup Kangerlua en Groenlandia después de desprenderse de la capa de hielo. Como resultado del calentamiento global, se producen más icebergs y esa es precisamente la causa que está contribuyendo a elevar los niveles del mar.

  

  
    Imagen de higos en un plato
Cada uno de estos bloques de hielo pesaba entre 1,5 y 5 toneladas. El costo de energía estimado para traer uno de estos bloques a Londres es igual a una persona que vuela de Londres al Ártico y regresa para presenciar el derretimiento del hielo.
Olafur Eliasson y Minik Rosing esperan que muchas más personas entiendan la realidad del cambio climático al experimentar Ice Watch. Aunque es posible que hayamos visto fotografías de las capas de hielo que se derriten, rara vez tenemos una experiencia física de estas condiciones. Los climas más cálidos han provocado que la capa de hielo de Groenlandia pierda alrededor de 200–300 mil millones de toneladas cada año, una tasa que se espera que aumente dramáticamente.
Al traer el hielo a Londres y al crear una escultura temporal similar a la forma de un antiguo círculo de piedra, Eliasson y Rosing nos permiten interactuar con el hielo directamente. Podemos mirarlo, movernos y tocarlo. Puede que por primera y última vez en la vida.

  

  
    Imagen de perro subido a un taburete