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08/05/2020

ACTITUD IKIGAI

Los habitantes de la isla de Okinawa son los más longevos del mundo. ¿Será por su actitud “ikigai” ante la vida?
En japonés, la palabra ikigai significa “vida que vale la pena” o “razón de ser”: una definición clara de entender, pero difícil de conseguir porque ¿Qué es lo que hace que una vida valga la pena? Tal y como explican Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles en su libro “Ikigai” (Ed. Urano) la vida que vale la pena es aquella que tiene un propósito y, para descubrir cuál es, es necesario explorar el interior de cada uno buscando “la razón por la que nos levantamos por la mañana”.
Para hacer más comprensible este propósito, esta filosofía, a los occidentales, Mark Winn diseñó un diagrama en el que el ikigai es el punto en el que confluyen 4 factores: aquello en lo que eres bueno, lo que amas, lo que el mundo necesita y aquello por lo que pueden pagarte:
Llegados a este punto, cabe señalar que ikigai es un viaje, no un destino y que, si bien la convergencia de cada factor puede representar con precisión el propósito de vida de una persona, la relevancia que se le dé a cada uno puede variar considerablemente.

  

  
    Imagen de filosofía Ikigay

LO QUE AMAS

La pasión es el núcleo central de ikigai. Es un requisito previo y sin él, uno puede argumentar que realmente no ha encontrado su razón para vivir. A menos que te involucres en hacer algo que realmente disfrutas, entonces no estás siguiendo tu ikigai.

AQUELLO EN LO QUE ERES BUENO

Cuando tu talento (aquello que haces especialmente bien), confluye con tu pasión (algo que te encanta hacer), el resultado es, sin duda, extraordinario.

LO QUE EL MUNDO NECESITA

Es necesario mirar este factor del ikigai desde un punto de vista crítico y, sobre todo personal. Para conseguirlo, puede ayudar hacerse esta pregunta: ¿De verdad mi propósito pasa por dejar huella en el mundo? Y tener claro que lo que el mundo realmente necesita es que sigas tu ikigai.

AQUELLO POR LO QUE PUEDEN PAGARTE

Este factor es probablemente el más difícil de lograr, ya que conseguir que te paguen por tus talentos y pasiones para hacer del mundo un lugar mejor es, sin duda, un verdadero triunfo al alcance de unos pocos. Este factor es quizá el más “occidentalizado” por Winn ya que, si nos mantenemos fieles al concepto japonés, el ikigai es un propósito exclusivo de cada uno, y triunfar en lo financiero no es el objetivo de todos. De lo contrario, Japón lideraría el mundo en multimillonarios de 100 años.