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06/07/2011

ANDAR: UN TÓNICO PARA LOS HUESOS

Las caminatas ayudan a fortalecer el esqueleto, los músculos y las articulaciones. El aparato locomotor se mantiene activo sin esforzarse demasiado, alejando el fantasma de la artritis, la osteoporosis y los desórdenes que afectan la movilidad.
Huesos, músculos, articulaciones, tendones y ligamentos. Todas estas partes de nuestro cuerpo, que trabajan en equipo para que podamos desplazarnos, movernos y trasladarnos de un lugar a otro, se benefician con las caminatas regulares, que son un verdadero tónico natural para nuestro aparato locomotor constituido por los sistemas esquelético y muscular.
“Todo ello redunda no sólo en una mejor forma física y calidad de vida, debido a la mejora en la fortaleza, regeneración y funciones de todos los tejidos músculo-esqueléticos, sino que además fomenta la reducción del riesgo de sufrir dolencias de la locomoción, sobre todo la artritis o la osteoporosis”, explica la bióloga, Loles Vives Jorba, nutricionista y entrenadora personal.
“Caminar de forma regular y moderada también contribuye a retrasar la aparición o aliviar sus síntomas, así como a ralentizar el avance y disminución de la discapacidad que conllevan estas dolencias, cuando ya se han manifestado”, explica la experta, famosa por haber sido la primera mujer española en romper la barrera de los 12 segundos en los 100 metros lisos de carrera.
Loles Vives explica que “los estudios radiográficos muestran que el desgaste articular o la presencia de pequeñas protuberancias indicadoras de la osteoartritis (la forma más común de artritis) en las personas habituadas a correr largas distancias durante muchos años, son los mismos que los de aquellos individuos sedentarios de su misma edad”.
No obstante –prosigue la experta- “la diferencia radica en que los corredores sufren menos dolores e incapacidad que la gente ‘apoltronada’. ¡Y si correr no acelera el deterioro de las articulaciones, tampoco lo harán las caminatas!.”
“Además está comprobado que caminar con regularidad disminuye y ralentiza las pérdidas funcionales asociadas al envejecimiento al fomentar el uso continuado del aparato locomotor”, indica la bióloga y deportista.
“Caminar regularmente también mejora la capacidad de mantener el equilibrio (reduciendo el riesgo de fracturas en las personas mayores), debido a que el cuerpo “aprende” a estabilizarse sobre un solo pie en cada paso”, señala la actual campeona europea de 60 metros y salto de longitud, en la categoría “veteranos”.
“Caminar no sólo mejora la fortaleza, regeneración y funciones de todos los tejidos músculo-esqueléticos, sino que además fomenta la reducción del riesgo de sufrir dolencias de la locomoción, sobre todo la artritis o la osteoporosis”.
Según Vives caminar es bueno para nuestros huesos porque “les confiere una mayor estabilidad, ya que ven aumentado su material, y ayuda a mejorar y mantener durante más años el equilibrio entre el desgaste y la reconstrucción del tejido óseo, lo cual ayuda a prevenir o ralentizar la osteoporosis”.
Además de aumentar la movilidad y agilidad, en las personas mayores, las caminatas reducen el riesgo de sufrir fracturas de cadera, y en la gente que lleva prótesis en ese hueso, puede hacer innecesario el uso del bastón.
“Aunque no se puede detener el envejecimiento óseo, que hace que los huesos se vuelvan menos densos y más frágiles con el paso de los años, una alimentación sana (rica en calcio) en combinación con el ejercicio físico regular, puede ralentizar este proceso considerablemente”, añade la bióloga.
Beneficios para el aparato locomotor
Por otra parte y según Vives “con el ejercicio, los músculos plantean una mayor exigencia fisiológica al esqueleto, lo cual provoca que sus células trabajen en construir una estructura ósea más compacta”.
“Andar también beneficia nuestras articulaciones porque reduce la presión a la que están sometidas, facilitando el intercambio de fluidos, lo cual ayuda a su necesaria limpieza y lubricación, y también facilita una adecuada nutrición del tejido cartilaginoso”, según el experto en fisiológica del deporte Antonio Gallardo, entrenador deportivo de la Universidad Carlos III de Madrid.
Según Gallardo, las caminatas ayudan “a mantener en buena forma sobre todo las estructuras articulares de los pies, caderas y rodillas, lo cual tiene un efecto preventivo de la osteoartritis (que afecta sobre todo a las coyunturas de las extremidades), y a preservar el material esponjoso que las une”.
Este ejercicio natural y sencillo también “contribuye a prevenir las manifestaciones de desgaste articular, debido a que al caminar soportan una carga suave y el punto de gravedad del cuerpo se mueve siempre a la misma altura, sin subir y bajar”.
Para Loles Vives “los paseos son aliados de los ligamentos, cartílagos y tendones porque refuerzan estos tejidos que unen los huesos con los músculos y forman parte de las articulaciones, adquiriendo una mayor elasticidad y resistencia”.
“Con cada paso que se damos, los tejidos cartilaginosos – que no reciben aportación sanguínea y dependen de su movimiento para expulsar los productos de desecho- absorben nutrientes frescos del fluido que los rodea y ¡quedan limpios!”, señala la bióloga.
“Existe otro gran beneficiado por las caminatas, nuestra musculatura”, agrega Antonio Gallardo, quien explica que al caminar se refuerzan los músculos de las piernas y los glúteos, alcanzando un tono muscular mejorado, que aumenta la capacidad de resistencia frente a las lesiones y el cansancio.
Según el entrenador deportivo “caminando se fortalecen y acondiciona toda la musculatura del torso (espalda, pelvis, abdomen), con un efecto positivo sobre el equilibrio de la columna vertebral, y al movilizar un alto porcentaje de músculos, se va formando un `corsé natural´ que ayuda a proteger el esqueleto y a que trabaje bajo una menor presión”.