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09/08/2021

ATLAS GASTRONÓMICO

El nuevo restaurante Martinica (Madrid) propone viajar por recetas de los cinco continentes.
        Imagen del restaurante Martinica
El restaurante Martinica llega a Madrid y se presenta como un espacio de diseño y arquitectura en el que a través de la gastronomía y la mixología se podrá viajar por todo el mundo. Su chef, Marcello Salaris, entiende la gastronomía como una vía para revivir sentimientos. Sus creaciones tienen influencias de Japón, México, Marruecos y su Cerdeña natal, ligadas a la perfección con el producto nacional y logrando creaciones que destacan por su delicadeza.
Desde fuera, la fachada de Martinica invita a adentrarse en un universo femenino, en el que las sensaciones se suceden desde que se cruza la puerta de este local situado en el barrio de Salamanca, en concreto, en el área de María de Molina.
        Imagen del restaurante Martinica

Fusión de cinco contenientes

La cocina de Martinica está basada en la cocina mediterránea con mucha presencia de producto nacional, fresco y de mercado que conviven con técnicas e influencias de países como Japón, México, Marruecos o la Cerdeña que vio nacer a su chef. El personal estilo de Martinica tiene nombre propio: el del chef italiano Marcello Salaris que entiende la gastronomía como una vía para revivir sentimientos. Así, la carta del restaurante es un viaje a través de recetas de los cinco continentes, un festiva de texturas, colores y sabores que se combinan en sutiles sinfonías para el paladar que no tardará en querer repetir.
Rebeldía, contraste, sorpresa y equilibro son algunos de los adjetivos que definen la experiencia que brinda Martinica. Fruto de ellos surgen algunos de los platos más representativos de su carta como son la Ensalada de tomate, piparras, gambones a la parrilla y salmorejo; la Albóndiga de rabo de toro con tartar de calamares hinojo y trufa; los Taquitos de Steak tartar de solomillo de ternera morucha con huevo de codorniz y patatas fritas; y el Marmitako de atún rojo, entre otros. En la parte dulce sorprende Mi viaje a Marruecos, una propuesta llamativa que mezcla varios sabores como son el de la frambuesa, el pistacho o el curry en forma de polvo y presentado en un tradicional tajine, con lo que evoca directamente a un paseo por la medina de cualquier ciudad marroquí; o la personal interpretación de la clásica Panna Cotta, que en Martinica lleva queso de cabra, helado de nata, nueces y pimienta rosa junto a un llamativo algodón de azúcar blanco.

Interiores para conquistar

El interiorismo y la decoración son otros dos de los pilares fundamentales del concepto de Martinica. El diseño del restaurante lo ha llevado a cabo el estudio de arquitectura Lauzan. Está inspirado en una reconocida fotografía de Salamanca en la que puede verse el río Tormes, un bosque previo a la ciudad, la Casa Lis, y la Catedral al fondo, unos escenarios que se recorren desde el interior al exterior de la sala. La pared principal está elaborada en acero inoxidable con una impresión que recuerda a la superficie ondulada del agua. Continúan el espacio con unos troncos de árboles dispuestos en otra de las paredes principales evocando al bosque salmantino y, justo en frente, encontramos una llamativa vidriera que le aporta mucha personalidad el espacio y que es una réplica de las que pueden verse en la icónica Casa Lis. Por último, la zona más exterior del restaurante está impregnada de colores tierra y dorados que evocan la piedra de la catedral salmantina. En global, el espacio consigue envolver al comensal en un ambiente se sensaciones que acompaña a la perfección para disfrutar de cada minuto e incluso dar un paseo por Salamanca sin salir de Madrid.
        Imagen del restaurante Martinica