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19/08/2019

CROMOINTERFERENCIAS OTAZU

Vitral, el vino icónico de Bodega Otazu se une al arte cinético-óptico en el proyecto de cromointerferencias Vitral de Otazu.

  

  
    Imagen del proyecto Vitral de Otazu
Vitral de Otazu es el proyecto más ambicioso de Bodega Otazu. Sus dos protagonistas son Vitral, el mejor vino de la bodega elaborado con las mejores uvas Cabernet Sauvignon y Merlot de dos parcelas singulares reconocidas bajo la denominación de origen de Pago Otazu, y Carlos Cruz-Diez, uno de los máximos representantes del arte cinético-óptico a nivel mundial, tristemente fallecido el pasado 27 de julio a los 95 años de edad. Bodega Otazu ha trabajado con el artista venezolano durante los últimos meses en este proyecto monumental que trasciende a sus protagonistas y se enmarca en el tiempo. Se prevé que el proyecto culminará en el 2042.
Durante cada año de los próximos 30 años, se lanzará la correspondiente añada de Vitral en una edición limitada. De la añada de 2013 (a la venta desde diciembre de 2018), se han producido 1.800 botellas. Las cajas pueden ser de una o tres botellas y van acompañadas de una cromointerferencia del artista venezolano Cruz-Diez. La caja de tres permite separar la obra del envase. Así, con un sistema especial de imanes, se pueden colocar en la pared siguiendo un patrón concebido por el maestro venezolano. Después de 30 años, el resultado de agrupar las 30 cromointerferencias individuales será una obra de 2,10 metros por 1,80 metros. Esta obra es manipulable y admite 90,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000 posibilidades diferentes. Cada año la obra será diferente, en paralelo con las añadas con las que se elaborará cada referencia.

  

  
    Imagen del proyecto Vitral de Otazu
“No podemos entender Vitral 2013 ni como una botella de vino ni como una obra de arte; es un proyecto que integra muchas aristas”, explica Guillermo Penso, director general de Bodega Otazu, consciente de que al unir a Vitral y a Carlos Cruz-Díez está asumiendo un riesgo. “Se trata de una pieza que aúna ambas cosas y representa la filosofía de Bodega Otazu en su máxima expresión”. Y asevera: “Entiendo el vino como un elemento cultural y experiencial”. En este sentido, la Fundación Otazu también trabaja para tender puentes entre el arte y la en aras de conseguir un concepto novedoso a nivel internacional.
Las cromointerferencias de Vitral de Otazu componen una obra que escapa a cualquier clasificación, que además se fundamenta en la historia y esencia del terroir de Otazu con una perspectiva vanguardista. Como el proceso creativo de un artista, este vino de Otazu surge de la unión de una base estética y conceptual con una técnica de excelencia en su producción. Las mejores uvas Carbernet Sauvignon (70%) y Merlot (30%) -tras una vendimia manual en pequeñas cajas, una crianza de 27 meses en barricas de roble francés nuevas- dan como resultado un vino de color granate de brillos rojos de capa muy alta; nariz muy elegante dominada por la fruta negra concentrada, intensa mineralizada y notas balsámicas con madera bien integrada; boca estructurada, pero con taninos muy finos de destacada frescura, equilibrio, y un elegante y muy largo final. Su embotellado se realizó el 18 de mayo de 2016.