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12/06/2020

ENTRE CIERVOS Y CEREZOS

A los pies del Monte Wakakusa está el Parque de Nara, uno de los monumentos naturales más preciados de Japón.
La prefectura de Nara se encuentra situada en el sur de Honshu, la isla principal de Japón, y pertenece a la región de Kansai (una de las más tradicionales del país). Durante la época medieval, en Nara se encontraba la capital japonesa, razón por la cual el lugar concentra gran cantidad de templos antiguos muy bien conservados, que atraen a infinidad de turistas todo el año.
Uno de los principales atractivos de Nara es su gran parque, establecido en 1880 en el centro de la ciudad. Este espacio natural concentra la mayoría de las atracciones de Nara, incluyendo el Templo Todaiji, el Santuario Kasuga Taisha, el Templo Kofukuji y el Museo Nacional de Nara. Si bien el tamaño oficial del parque es de aproximadamente 502 hectáreas, si se incluyen los terrenos de las edificaciones emblemáticas que lo rodean, la extensión alcanza las 660 hectáreas.
Designado como “lugar de belleza escénica” por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón (MEXT), en el parque de Nara habitan libremente más de 1.200 ciervos sika.

Ciervos sagrados

De acuerdo con el folklore local, los ciervos sika que habitan el parque de Nara, se consideran divinos. Según cuenta la leyenda, cuando Nara era la capital del país, sus habitantes pidieron al señor del trueno, Takemikazuchi, que fuera el patrón de la ciudad. La deidad aceptó la propuesta apareciendo en el Monte Mikasa-yama, montando un fabuloso ciervo blanco. Desde ese momento y hasta la Segunda Guerra Mundial, el ciervo fue considerado un ser divino y sagrado en los templos Kasuga y Kōfuku-ji. Tras el conflicto internacional, estos animales fueron despojados oficialmente este estatus, siendo designados a partir de entonces como tesoros nacionales protegidos.
En la actualidad, los visitantes que acuden al parque de Nara pueden alimentar a los ciervos que lo habitan con las croquetas Shika-senbei, vendidas exclusivamente por la empresa Wnow.

Cerezos en flor

Pero los ciervos y los templos no son el único reclamo del parque de Nara; los miles de cerezos que en él crecen son pieza fundamental de su gran atractico, sobre todo durante la época de la floración. Conviene recordar que el “sakura” o cerezo en flor, es uno de los símbolos más conocidos de la cultura japonesa. La imagen de los pétalos de estas flores caídos en masa al principio de la primavera, especialmente en abril, simboliza para los japoneses la belleza de la naturaleza y el valor que la fugacidad de la existencia otorga a la vida.
La belleza de los cerezos en flor hace que la mayoría de los turistas que acuden a Nara lo hagan en primavera. Este año, debido al confinamiento, los sakura y los sika han protagonizado las más bellas imágenes que se recuerdan de este emblemático parque japonés sin la presencia de los turistas.