Hariko y netsuke hero asset

15/06/2020

HARIKO Y NETSUKE

Dos artes humildes típicas de Japón con las que se hacen amuletos tradicionales.
Algunas disciplinas de la artesanía típica japonesa son elevadas a la categoría de “artes humildes” en este país. Es el caso de “hariko”, la elaboración de muñecos en papel maché que traen buena suerte; y “netsuke”, la realización de figuritas en madera, piedra o marfil, cuyo uso práctico original ha dejado paso a un estatus mágico y artístico. Los historiadores ubican el inicio de estos trabajos artesanales en Japón durante el apogeo del período Edo (1603 a 1868).

Hariko

La técnica del papel maché consiste en la colocación de capas de papel pegadas con alguna cola o engrudo, para crear figuras o máscaras. Durante el periodo Edo comenzaron a realizarse muñecos de papel maché cuya función era ser amuletos de la suerte o “engimonos”. Entre los hariko más conocidos destacan el “inu-hariko”, una figura con forma de perro; un animal honesto y protector, capaz de reconocer a los malos espíritus en su forma humana. Según la cultura tradicional japonesa, este amuleto propiciaba la fertilidad femenina, protegía a los niños cuando dormían y les servía como juguete cuando estaban despiertos. El “hariko no tora” representa un tigre de cabeza balanceante cuya función es mantener los espíritus alejados de los niños y ayudarles a crecer con coraje. Suele regalarse para celebrar los nacimientos. Otro amuleto de papel maché muy extendido en Japón es el “akabeko”: una vaca roja cuya cabeza se balancea, que se ofrecía para desear buena salud y alejar la enfermedad, ya que las vacas son poderosas y trabajadoras y, en Japón, se considera que el color rojo evita la mala suerte.

  

  
    Imagen de artes tradicionales japonesas

Netsuke

Durante el periodo Edo, las vestimentas tradicionales japonesas (kosode y kimono), no tenían bolsillos. Así, para que los hombres pudieran trasportar consigo sus objetos personales (tabaco, dinero, sellos o medicinas), idearon unos pequeños saquitos o “sagemono”, que se colgaban de los cinturones de sus vestimentas. La pieza encargada de retener estos saquitos en los cinturones de sus dueños era el netsuke, un pequeño elemento tallado en madera, piedra o marfil. En un principio, estas piezas fueron muy sencillas. Pero, con el paso del tiempo, se volvieron más complejas y bellas y se les empezó a atribuir cualidades protectoras propias de amuletos y talismanes. En el siglo XIX, los netsuke adquirieron un nivel artístico tan elevado, que se volvieron objeto de coleccionistas de arte. En la actualidad, estas bellas piezas se consideran un regalo de buen gusto, muy refinado que se usa como amuleto decorativo en los hogares.