La belleza es la clave hero asset

15/12/2018

LA BELLEZA ES LA CLAVE

Para aquellos que no estén familiarizados con el fenómeno beauty a nivel mundial que es Glossier, se trata de esa marca de cosméticos definitiva que se ha ido labrando un nombre gracias a una línea de cuidado de la piel y maquillaje completamente aliada con la naturaleza y los tiempos que corren.
Fundada por una ex editora de belleza, Emily Weiss en 2014, Glossier ha ido cosechando admiradores por todo el mundo, gracias a su atractivo packaging y su golosa oferta de productos, tan intuitiva como eficaz.
Desde su línea sucinta de colores universales de labios y mejillas, y su trío de sueros faciales gratificantes al instante, hasta sus tiendas pop-up que innovan en líneas que atraen multitudes sin importar el lugar, Glossier rara vez da un pie en falso.
La marca que nació como fenómeno digital (el noventa por ciento de sus ingresos proviene de las ventas on line), planta una nueva bandera mientras sigue abriéndose camino con la apertura de la que será su primera boutique permanente en Nueva York.
Ubicada en la periferia de Chinatown en Manhattan, esta tienda insigne ocupa el segundo piso de su sede original: poco después de mudar su oficina corporativa a un nuevo espacio diseñado por Rafael de Cárdenas de Architecture at Large.

  

  
    Imagen de la línea de cosméticos Glossier
Con este nuevo proyecto, Weiss y su equipo buscan ofrecer una experiencia a sus clientes. La idea es que este espacio de Glossier funcion como una especie de club social para personas con ideas afines. Su personal viste monos de mecánico, teñidos a mano en el tono que Glossier bautizó como "rosa milenario", bajo el nombre de editores.
Comprometida con el lema de las tres C de la era digital, la marca cumple con la premisa de crear comunidad, conversación y contenido. Dicho espacio, lejos de pretender fomentar el consumo, es descubierto subiendo una escalera sinuosa como una especie de paraíso planteado para mujeres.
Una vez allí, se recomienda a los clientes que prueben sus productos, que aprendan a aplicarlos e interioricen sus beneficios, para conversar con sus "editores", sus amigos y la persona en el espejo contiguo de maquillaje. Todos los productos están dispuestos al alcance de la mano en las mesas comunales, con lavabos en un baño ad hoc para limpiar y volver a intentar.
En una habitación anexa, podrás disfrutar de sus tubos de tamaño humano de Boy Brow, la versión de las esculturas de Claes Oldenburg de Glossier, colocados en posición vertical frente a los espejos, preparados para unos buenos selfies.

  

  
    Imagen de escaleras con fondo rosa