La Plaza de San Marcos hero asset

02/03/2020

LA PLAZA DE SAN MARCOS BRILLA DE NUEVO

La obra de Canaletto vuelve restaurada al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

  

  
    Pintura de la plaza de San Marcos de Canaletto
Ya es posible volver a ver el cuadro de La Plaza de San Marcos en Venecia, de Canaletto, en la sala del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en la que se expone habitualmente, tras finalizar el estudio técnico y proceso de restauración llevado a cabo durante algo más de un año.
Este trabajo ha sido posible gracias a una pionera campaña de micromecenazgo puesta en marcha en junio de 2018 y que, en apenas cuatro meses, logró recaudar los 35.000 euros necesarios para llevarla a cabo. Para ello, el cuadro se dividió en mil secciones, cada una con un valor simbólico de 35 euros, que fue la aportación mínima y que hizo posible que fueran muchos los que pudieron colaborar adquiriendo un ‘trocito del canaletto’.
Pintada entre 1723 y 1724, La Plaza de San Marcos en Venecia es una magnífica obra de juventud del pintor veneciano, considerado máximo exponente de los vedutistas italianos del siglo XVIII. Es también uno de los pocos canalettos que se conservan en museos españoles y uno de los más representativos de su estilo y de mayor calidad. La actuación llevada a cabo por el equipo de restauradores del museo ha consistido principalmente en recuperar en la medida de lo posible el estado original de la pintura, que se veía bastante deteriorado con el paso del tiempo, debido a antiguas intervenciones, y a varias capas de barniz oxidado y repintes que ocultaban la luminosidad y los colores originales de la pintura bajo un velo amarillento.

  

  
    Pintura de la plaza de San Marcos de Canaletto
Tras realizar el correspondiente estudio técnico previo a la intervención, con el fin de determinar la forma y los medios más adecuados para su recuperación, se procedió a retirar los barnices y repintes degradados y a reintegrar algunas pérdidas de pintura.
Ha sido un trabajo complejo y delicado debido al estado muy alterado y dañado de la capa pictórica, sobre todo en las zonas más oscuras y por la presencia de repintes antiguos y diferentes capas de barniz oxidado. Por este motivo durante todo el proceso de restauración se ha contado con un seguimiento del laboratorio del propio taller del museo, que ha ido evaluando en cada momento el riesgo real de la intervención, lo que ha permitido ir ajustando el método de trabajo y las técnicas en función de los resultados que se obtenían.
La pintura presenta además un “reentelado” realizado en fecha indeterminada y se modificó su tamaño original, con unos 2 cm. del lienzo doblado sobre el bastidor en la parte superior y otros 2 cm en este caso añadidos a cada lado, lo que había alterado las dimensiones originales.