Pangu superlujo China hero asset

08/08 / 2011

PANGU, SUPERLUJO HOTELERO EN CHINA

Dueño de una de las mejores vistas de la ciudad de Pekín, con una limpia panorámica del Nido, el Cubo de Agua y otras instalaciones olímpicas, el Hotel Pangu es el único hotel de "siete estrellas" de China, y en él se han alojado personalidades como Bill Gates, los Príncipes de Asturias o miembros de familias reales de Oriente Medio.
El hotel es la "cola" del zoomórfico Pangu Plaza, un enorme complejo de cinco edificios entre los que destaca, al otro extremo, un rascacielos de 45 pisos que en su parte superior tiene forma de cabeza de dragón. El autor de esta construcción, que se ha convertido en uno de los símbolos del Pekín más moderno, es el arquitecto cantonés Li Zuyuan (también conocido como C.Y.Lee), afincado en Taiwán y cuyo trabajo más famoso internacionalmente es la Torre Taipei 101, hasta hace poco el edificio más alto del mundo.
“El complejo donde se encuentra el hotel recibe el nombre de Pangu en honor de un ser de la mitología china que, según creencias milenarias, creó el mundo, al nacer de un huevo”
El rascacielos-dragón se utiliza como complejo de oficinas, en las que multinacionales como IBM ya alquilan partes del edificio. Los tres bloques adyacentes, "cuerpo" del "dragón", se usan como viviendas en venta o alquiler (alrededor de 22.000 dólares el metro cuadrado), y el quinto y último bloque, de 20 pisos, es el mencionado hotel.
Éste ha sido diseñado en su interior por el brasileño Ricardo Bello Dias, y en sus habitaciones, entre las que destaca una suite presidencial que cuesta 128.888 yuanes (algo más de 28.000 dólares) por noche, parece haberse traído lo mejor de cada país: mármol español e italiano para el baño, cortinas holandesas, muebles de la firma estadounidense Baker (que abastece a la Casa Blanca), algodón egipcio para las camas... .
Permiso para el arte Habitaciones, pasillos y recibidor están decorados con placas de cobre italiano en las que se han reproducido imágenes tomadas de cuadros de la Ciudad Prohibida de Pekín: se trata, según los responsables del hotel, del único establecimiento hostelero del mundo con permiso expreso de los curadores del antiguo palacio imperial para usar este arte. Más asequibles que la suite presidencial, que tiene 488 metros cuadrados, son el resto de las habitaciones, aunque los precios siguen siendo elevados, pues oscilan entre los 1.888 y los 9.888 yuanes (290-1.520 dólares). El ocho, número de la suerte para los orientales, es omnipresente en los precios del hotel.
No es, desde luego, el único ejemplo de cultura ancestral china que se vislumbra en el hotel, ya que éste, además, ha tenido muy en cuenta la sabiduría feng-shui en su construcción y decoración: en el caso de la edificación, esto se comprueba por el hecho de que todo el complejo Pangu se encuentra en uno de los ejes norte-sur más importantes de la ciudad, ya que se sitúa en la misma línea imaginaria que Zhongnanhai, el lugar donde viven los líderes comunistas chinos.
El feng-shui, que hunde sus raíces en el taoísmo y los conceptos del yin y el yang, también se advierte en la forma exterior del edificio: el dragón, que para los chinos es masculino (yang), contrarresta al gran lago del Parque Olímpico, que se encuentra cerca del lugar, más al norte, y que la sabiduría milenaria considera yin (femenino).
El lujo abruma al visitante: todas las habitaciones tienen servicio personalizado de mayordomo, y en la cafetería del ático se exhiben botellas de vino francés valoradas en decenas de miles de dólares, adquiridas todas ellas en subastas. El complejo donde se encuentra el hotel recibe el nombre de Pangu en honor de un ser de la mitología china que, según creencias milenarias, creó el mundo, al nacer de un huevo. Pangu, representado normalmente como un gigante desnudo o vestido de forma primitiva, usó un hacha para separar el yin del yang y tardó 18.000 años en separar el cielo (yang) de la tierra (yin). Su voz formó los truenos, su sudor fue la lluvia, y dicen que los humanos provenimos de las pulgas que recorrían su cuerpo.
Las siete estrellas de las que presume el hotel tienen más bien un carácter publicitario y simbólico, ya que oficialmente la máxima clasificación según los estándares internacionales son cinco estrellas. Los dueños del hotel señalan que en realidad esas siete estrellas aluden a los siete astros de la constelación del Carro (en la Osa Mayor), que guía a los viajeros. Pronto el hotel podría dejar de ser el único de siete estrellas en China, ya que en la turística isla tropical de Haikou se han anunciado planes de construir un establecimiento con esta categoría, el llamado Hikou Millenium Hotel. Otro famoso establecimiento que se autoproclama de siete estrellas es el Burj Al Arab Hotel, situado en la torre homónima de Dubai, que es con diferencia el edificio más alto del mundo.